viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Réquiem a la Ternura?


Los saberes de la sociedad actual, permean hasta las entrañas del ser persona.
Pues con la aparición de los nuevos areópagos de socialización, especialmente el mundo cibernético, se abrieron nuevas oportunidades y nuevos espacios para interactuar.


La persona es algo maravilloso, tiene conexiones increíbles desde lo general hasta lo particular. Puede ser frágil, pequeño, pero también puede aspirar a lo eterno y fuerte. Se ha visto cómo ha llegado a progresos increíbles investigando su misma especie y el entorno que le rodea.
Ha descubierto nuevos mundos que le han permitido extrapolar sus sentidos.


Sin embargo, con la introducción de las tecnologías, también se han modificado las maneras de comunicarse y de relacionarse las personas por lo que los alcances participativos son cada vez mayores.


La dinámica de la introducción de las TIC´s en las relaciones interpersonales, si bien es cierto, abren espacios muy exquisitos de intercambios culturales; más no de acercamiento físico, es decir, desde el ámbito que trasciende el encuentro personal, permee los sentimientos, se encuentre al borde de la tentación de un “abrazo”, o que incluso pueda leerse la mirada del otro, o de escuchar la palabra con toda su fuerza y sentimiento.


Bates (2001) afirma que los cambios que se han producido con la introducción de la tecnología han transformado los esquemas de socialización. Este planteamiento lleva a considerar seriamente las nuevas esferas de interrelación entre las personas. Si bien es cierto, que las tecnologías pretendían abrir espacios de análisis del conocimiento, incitar al razonamiento, propiciar procesos de raciocinio; se han quedado de lado los espacios que nunca pueden suplantar una relación personal CARA A CARA.


La comunicación cibernética aunque fluida y eficaz; deja siempre un sabor a frialdad, es lúgubre, mustia. Siempre en la soledad aunque se tenga comunicación con el mundo a un paso de un solo “click”, lo que está al frente es un frío e inmóvil monitor; esa ventana que abre la comunicación con el mundo.


La cantidad de relaciones que nazcan dentro de las comunicaciones a través de la red, no necesariamente demuestran la calidad de esas relaciones interpersonales.
¿Será que se despersonalizan las relaciones a través de las TIC´s? ¿Radicará en cada “usuario” el convertirse en “persona” a través del idioma cibernético? ¿Surgirá la valoración personal en las relaciones cibernéticas, como se logra en las relaciones interpersonales donde se propicia un encuentro iluminador a través del amor y la ternura? ¿Se adaptarán las personas a estos nuevos espacios de interrelación? ¿Dónde queda el calor humano que encontramos en un abrazo o en la mirada de nuestro interlocutor, si éste es cibernético?


Por lo tanto, habría que replantear nuevos esquemas de socialización de los sentimientos y de la fuerza transformadora que produce un apretón de manos.


Para afianzar este postulado comparto unas líneas del pensamiento de Restrepo, L (1994, 79): “Llenar la vida cotidiana de ternura exige inversión sensorial que va desde la más cerca vivencia perceptual hasta la desarticulación de complejos códigos que nos señalan corredores ya establecidos de semantización del mundo”.


Por: Magalli Mora C.